jueves, julio 03, 2008

Música y creatividad


El primer Congreso de Desarrollo Humano, celebrado en mayo pasado bajo el auspicio de la Universidad CEUNICO y el Centro de Terapia Familiar y de Pareja (CEFAP) cimbró de laguna manera las mentes y los conceptos de quines se dieron la oportunidad de asistir.
Es que los temas que ahí se trataron nunca antes se habían debatido de manera pública, pues estaban considerados como tabús o, en el mejor de los casos, como parte de la intimidad de cada individuo que de ninguna manera debían ser ventilados en público o en presencia de terceros.
Trabajar con las mentes de las personas no es fácil, como tampoco es fácil para cada individuo, aceptar modificar conceptos y derrumbar estructuras que han sido contraídas a lo largo del tiempo generación tras generación.
He ahí la importancia del estudio del desarrollo humano.
En esta ocasión, queremos ofrecer a los lectores lo0s conceptos de una especialista en aprendizaje; se trata de la maestra Gracia Korkidi Nakash, Psicóloga de profesión, dedicada a la .educación especial.
La maestra Korkidi participó en el Congreso de Desarrollo Humano impartiendo dos talleres, uno titulado “La Música Clásica como activadora de la creatividad en el desarrollo humano” y otro relacionado con la Gimnasia Cerebral.La Psicóloga considera que la música y el movimiento son herramientas psicoterapéuticas o de desarrollo muy importantes.
Korkidi Nakash considera que la música clásica, en especial la obra de Mozart, nos ayuda a potenciar la creatividad y el aprendizaje. Es una metodología muy sencilla donde escuchas ves, hay movimiento y tiene un trabajo interactivo con la música, lo mismo con el movimiento; se trata de potenciar la creatividad que tiene el individuo.En una plática informal, la maestra Korkidi nos explicó que en investigaciones realizados con niños se ha observado que la música de Mozart resuelve problemas importantes con su desarrollo, supuestamente, según investigaciones, el niño comienza a escuchar desde que está en el vientre de la madre y hay un método donde se le pone al niño música de Mozart con sonidos simulados del vientre materno y se han logrado muchísimas sensibilizaciones que los llevan a superar bloqueos emocionales.
Con los participantes del Congreso se hicieron algunos ejercicios trabajando con la música para potenciar la creatividad, el aprendizaje, la atención y la concentración.
Resultados obtenidosExplica la doctora Korkidi que en Valle de Bravo, Estado de México, realizaron una investigación en un centro de educación especial con niños con discapacidades diferentes y adultos, trabajando la música y los resultados fueron sorprendentes.A través del trabajo con la música se logró mayor socialización, la música sirve a los niños o personas que son muy agresivas, muy inquietas o muy aceleradas, la música clásica, en especial la de Mozart, los apacigua, los equilibra y, por el contrario, las personas que son muy introvertidas, muy encerradas en si mismas, con la música logran socializar y que se explayen más.
Hay resultados muy interesantes, la investigación que se menciona, tuvo un premio. Primero representó a México en Chile, en un congreso donde se habló de la gran facultad que tiene la música en problemas de desarrollo y en problemas afectivos, sobre todo.
¿Por qué Mozart?En este caso, se trabaja especialmente con las contradanzas de Mozart, que son muy sencillas, porque la música de este genio alemán es muy contrastante, las contradanzas son sonidos muy simples pero muy relajantes y vigorizantes. Lo que hace la música de Mozart es trabajar con ambos hemisferios cerebrales; se da como un cruce de hemisferios y eso es lo que hace que se balancee la energía nerviosa, a través de esta música. En general toda la música de Mozart tiene funciones terapéuticas.
Para realizar este tipo de trabajos es importante definir muy bien que es lo que se quiere obtener, en el caso de la investigación realizada por el equipo de la Dra. Gracia Korkidi, trabajaban en el aprendizaje y la creatividad y lograr que el niños durante su estancia en el aula se concentraran y tuvieran periodos de atención más largos; para eso se utilizaron las contradanzas de Mozart y la música de Schumann que también se ha utilizado para ese tipo de trabajos.
Como se puede ver, los trabajos en la investigación para lograr mejores resultados en el aprendizaje de los niños, avanzan; sin embargo, esa información llega con mucho tiempo de tardanza hasta las aulas universitarias, especialmente las de provincia.
Y se observa que cuando de tiene cerca de un investigador de esta talla, no logramos comprender la importancia del suceso. Y eso también es observado por el investigador que nos visita.
En el caso de la Dra. Korkidi y de los jóvenes universitarios con quienes interactuó, ella dice que le costó un poco de trabajo, porque los jóvenes están acostumbrados a otro tipo de música, no tienen adiestramiento auditivo para poder asimilar y poder disfrutar y gozar de una música clásica, pero supone que este taller les va ayudar, ya que hicieron algunos trabajos de visualización con la música y se mostraron muy interesados y en el trabajo que se hizo se habló de los criterios o estilos de creatividad de cada quien, porque la creatividad está muy ligada a la música, realmente la música va a potenciar nuestra creatividad.
Aquí con los chicos universitarios les preguntaba la Psicóloga ¿qué es para ti la creatividad, eres creativo?; la respuesta era: “no, a mi no se me da la creatividad”; al respecto Korkidi Nakash reflexiona: “realmente la creatividad está en la vida cotidiana, es la manera como nos comportamos, como somos flexibles, que tanto aprendemos de nuestros errores”.
Finalmente la doctora Korkidi dijo que fue muy interesante trabajar con estudiantes de Coatzacoalcos y espera que su aportación modifique algunos esquemas de pensamiento y comportamiento.
Esta es sólo una parte muy pequeña de un Congreso de Desarrollo Humano, un ejemplo de todo lo que podemos observar y atrevernos a modificar en nuestras estructuras mentales.
¿Usted qué opina?

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jueves, noviembre 15, 2007

Lo que digan los demás


Las relaciones interpersonales de los últimos tiempos están sufriendo un serio cuestionamiento por parte de todos los integrantes de la sociedad.
Las aspiraciones personales, como forman parte de la intimidad de cada quien, así como los sentimientos y emociones, en el ámbito de la comunidad en general se pierden, nadie ve en cada individuo a un ser que entre sus pensamientos trae una carga emocional importante que le hace proyectar una determinada imagen por la cual es calificada sin miramientos por los demás.
Desde siempre, lo que digan “los demás” ha quedado satanizado por todos, es decir, por mí y por “los demás”. Se pretende así restar importancia a la opinión de los seres con los que convivimos, con el argumento de que aquello que nos suceda, a nadie le importa, que son sólo asuntos que competen exclusivamente a nosotros, aunque no tengamos la capacidad inmediata de resolverlos.
Uno puede mostrar una imagen de desparpajo, sobriedad y “buena onda” ante todos, con eso nadie se podrá imaginar lo que nos está sucediendo, las cosas y causas por las que sufrimos, los planes y éxitos obtenidos, esas pequeñas cosas que nos dan tristezas y alegrías, sólo para cada quien, porque a nadie más deberá interesarle.
Pero ahora, debido a esa soledad que esas actitudes producen y a los resultados de esa misma soledad, han surgido infinidad de personas que pretenden dedicarse a dar solución a esos conflictos personales; en muchos casos se trata de charlatanes que sacan provecho de los problemas de los demás, que ofrecen soluciones fáciles e inverosímiles e imposibles de hacerlas realidad.
Otros más serios, procuran que el individuo logre por si mismo solucionar su conflicto o sobrellevar su carga, cuando la solución está lejos.
El caso es que la problemática de cada quien sí importa a otros seres, tanto que se crea un nuevo espacio en el que se lleva a la persona a que descubra su potencial, que con la mayor objetividad posible se de cuenta que en sus manos está la solución y que, en muchos casos, el problema se ha enredado más de lo normal, gracias a el encierro que se le da por parte del afectado.
“La depre” o los enojos constantes, o los arranques de euforia sin motivo aparente, son señales de conflictos internos que en realidad no pueden (ni deben) ventilarse en público, pero sí es posible ser tratados por un segundo o tercero siempre que esté capacitado profesionalmente para ello.
Por eso la recomendación es acudir con personas que garanticen un grado de estudios requerido para tratar asuntos personales, donde incluso pudieran salir afectados otros más.
Esas cargas negativas deben ser desalojadas de las mentes de quien las padece, hay formas, métodos, estudios muy completos que retratan las diferentes personalidades con las que tratamos a menudo y que pueden servir en su momento para encontrar una salida.
Alcohólicos Anónimos y sus derivados Neuróticos, Comedores Compulsivos, grupos de Diabéticos y otros, son los más claros ejemplos de que la asociación de personas que padecen el mismo mal pueden ser controlados y en muchos casos sanados gracias que se atreven hablar de sus conflictos.
Entonces, no es necesario llegar al extremo, a “tocar fondo” para solucionar esa problemática agobiadora, siempre hay un camino, el único requisito es mantener la mente abierta para recibir sugerencias y poder elegir la que más convenga. No se vale quedarse solo que esa carga que a la larga agravaría más la situación y hasta la salud física de quien está envuelto en ella.Más comentarios en: mexmel@gmail.com

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sábado, septiembre 15, 2007

Siempre vienes a pedir...


Cada vez que necesitas vienes a buscarme, a pedirme que te tome en cuenta, a mostrar todas tus virtudes, tu lado bueno, a decir y a prometer que ahora sí mis problemas se van a resolver.
Juras que eres la solución a mis achaques, que nadie se ha atrevido a ayudarme pero ahora sí, tú lo vas a lograr, vas a poner toda la fuerza de tus influencias para que yo salga beneficiado.
Lo malo, es que ese discurso es el de siempre, ya han venido otros a decir exactamente lo mismo a ofrecer sin ton ni son, a recalcarme mis angustias y a prometer la resolución y mira, sigo igual, con los mismos achaques y los problemas de siempre, ya hasta puedo asegurar que soy parte de los requisitos para que puedas llegar hasta donde quieres; es decir, tienes que pasar a enlodarte los zapatos, a recibir picaduras de mosquitos, a oler mis aromas, esos que apagarás después con perfumes caros en salones adornados con exquisitez.
Yo seré el reclamo de siempre que llegará a la cúspide que habitas, mirarás de soslayo y tu sonrisa intentará ocultar ese amargo recuerdo de tu paso por mis dominios.
Quienes te han antecedido han actuado así, es la regla, no tienes por qué ser diferente, tu formación pasa por los terrenos baldíos y las miradas llenas de tristeza de aquellos que han tenido la desgracia de nacer por estos rumbos, con la piel requemada por el sol, sin cremas ni afeites para protegerse, con la necesidad a cuestas y lloriqueando siempre por un peso más.
Finalmente, luego de lograr su propósito, todos se van a ‘devengar’ un salario pagado por todos aquellos quienes se quedarán esperando ver las promesas cumplidas.
Así es candidato. Es la parte del juego que me toca jugar, hacer como que te escucho, hacer como que te creo, votar por tu nombre. ¡Qué más da! Es sólo para dar legalidad a un resultado premeditado, planeado, hecho a tu medida.
Pero en tu ingenuidad, con la que pretendes verme la cara, participan otros más de colores diferentes que ya pasaron por aquí diciendo lo mismo que tú, prometiendo lo mismo que tú, son aquellos que no llegarán hasta donde tu vas, porque en ese sitio sólo hay lugar para uno y tú ya has sido elegido con anterioridad.
Pero no importa. De veras no importa.
Si ves que en mi rostro ajado no se forma sonrisa alguna, no es porque te falte al respeto, es que… a veces me parece como un chiste contado muchas veces que ya no despierta ninguna emoción, por eso verán en medio de tu triunfo avasallador, que las únicas risas llenas de alegría, serán la tuya y la de tus cómplices, la de aquellos que te acompañaron fielmente por tu peregrinar por estos lugares donde el poder lo tengo yo.
Pero nunca olvides mi nombre, me llamo miseria…

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jueves, agosto 23, 2007

¡Quién manda!


Estuvimos a la espera de un golpe fuerte, de una sacudida feroz. Nos preparamos física y sicológicamente para recibir algo que no se podía detener y cuya fuerza era descomunal.
Seguimos paso a paso la trayectoria del fenómeno y nos llenaba de miedo su inmenso poder, y a pesar de contar con todos los elementos para conocer su fuerza, su tamaño, su camino, su velocidad, no sabíamos, no sabemos como detenerlo.
Así es nuestra pequeñez ante las manifestaciones de la naturaleza, la auténtica dueña de este universo, donde nosotros los humanos somos como el virus que llegó a infectarla.
Una tormenta puso toda nuestra atención en un hipotético escenario, donde la destrucción era el personaje principal, la escasez y el llanto se adelantaban y la imaginación se quedaba corta ante los posibles alcances del huracán.
Cada vez se pulen más los planes para este tipo de contingencias, cada vez la conciencia ciudadana se afina y cada vez son menos los detalles que se descuidan.
Ahora, la prevención funcionó. La coordinación entre las instancias encargadas de proteger a la sociedad funcionó, queda demostrado que cuando hay voluntad de hacer bien las cosas, los resultados dejan satisfechos a todos y las pérdidas son mínimas, porque en estos casos, lo único que no se puede prevenir es la decisión del meteoro de cambiar de rumbo o de disminuir o aumentar su fuerza.
Pero hubo preparativos para recibirlo, hubo indicaciones precisas, lugares de refugio, víveres y medicamentos en caso de que fueran necesarios. ¡Bien por eso!
Pero… no sucedió como se había anunciado, por lo menos aquí en nuestro terruño Dean pasó ignorando que un numeroso grupo de gente se había preparado para no sucumbir ante el embate de este gigante de viento y agua.
Eso no es motivo para bajar la guardia, no se puede suponer que el próximo temporal ignore también nuestra ciudad. Ante eso, todos los que estamos agradecidos porque no tuvimos que lamentar inundaciones graves, caídas de árboles y cables de electricidad, derrumbes de bardas y techos de láminas, ni pérdidas de seres queridos, no podemos perder de vista que en cualquier momento de la temporada de huracanes, podemos ser tocados por esa fuerza de la naturaleza que cada vez será mayor si no hacemos algo para contrarrestar los efectos del calentamiento global que se incrementa día con día, ante una comunidad que se ve muy lenta en su trabajo por convencer, concientizar, sensibilizar a las personas de un problema que se generó debido a la actividad humana que no ha respetado a la naturaleza, la auténtica dueña de todo este territorio que nosotros nos jactamos de dominar.
Dean entró a México con una fuerza descomunal, vientos de 350 kilómetros por hora, pero no mató a nadie. Siguió su camino hasta alcanzar el mar otra vez, sin que un humano fuera aplastado por su fuerza y volvió a tocar tierra mexicana en Veracruz donde se le esperaba con el respeto que se merece.
Pero es necesario destacar que siguió su viaje hacia el interior del país alcanzando lugares donde nunca se había presentado un huracán.
Dean llegó hasta la capital de México disminuido, convertido en depresión tropical pero que aún así causó serios daños, porque en esos lugares tan lejos del mar y tan elevados, no se prepararon para recibirlo.
Es la lección de la naturaleza, que nadie debe dejar pasar, porque nadie está exento de ser alcanzado por estos seres que ella misma nos manda para que no olvidemos quien manda de verdad.

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viernes, agosto 17, 2007

¿En qué momento se deben soltar las amarras?




Cuando por costumbre se ha permanecido junto a alguien por mucho tiempo, pueden llegar a confundirse los sentimientos, a creer que el fuerte vínculo que los unió, es el mismo que ahora los ata.
Y eso puede ser una gran mentira, porque aquel principio no puede ser igual cuando el tiempo ha pasado.
Pueden suceder dos cosas dependiendo de la forma como se fue cultivando la relación: O se fortaleció la cadena o se debilitó al grado de convertirse en un estorbo.
Pero sucede que ese enmohecimiento se ha pegado al cuerpo, al alma, al espíritu a la ropa, a todas las cosas que se comparten, que deshacerse del nexo resulta doloroso, difícil de aceptar y llega a creerse que es mentira lo que se está viviendo.
No se pueden perder las llaves de esos candados que una vez, voluntariamente nos pusimos.
La costumbre, la tradición, se transforma en un peso muchas veces no deseado. Es algo que va impidiendo que otras formas se desarrollen, va dejando atrás sueños e ilusiones, las metas se pierden en la rutina y un montón de tiempo va envolviendo como una telaraña asfixiante.
¡Qué difícil es aceptar el fin!
Qué difícil es reconocer que una etapa se ha terminado abrumada por la costumbre, ahogada en una rutina. Qué difícil es reconocer que el amor no acepta confusiones, que fácil es olvidar las promesas, la palabra empeñada, que fácil brota el egoísmo y que fácil es echar en cara los errores cometidos.
Qué difícil es aceptar el valor del otro, los esfuerzos del otro, las ganas del otro. Siempre se prefiere ver más hacia adentro de uno mismo que hurgar en el alma de quien se tiene enfrente.
Sin embargo, muy dentro de la conciencia se acepta que el final ha llegado, que es hora de hacer un inventario para ver que cosas se pueden salvar y qué otras se irán junto con aquella idea que nació para vivir juntos.
¡Vamos! Es sólo una etapa más quizá más dolorosa que las anteriores, pero en la vida de todos, las etapas terminan, y causan nostalgia y pasan, sin remedio, a formar parte de los recuerdos, dulces y amargos, pero recuerdos.
Viendo el horizonte desde esa nave que se niega a abandonarse, la pregunta taladra, lastima, hiere, y es por la respuesta ya es sabida: ¿Llegó el momento de soltar las amarras?
Una lección que no aprendimos, el curso que no tomamos, es el de decir adiós.
Pero finalmente amanecerá, con sol o con lluvia, pero será un día nuevo, lleno de tiempo para realizar otros planes, para seguir viviendo.
Abrimos la nueva puerta y disponemos de más espacio para organizar y determinar que es lo que NO debemos hacer.

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miércoles, agosto 08, 2007

El tuerto es rey


Llenamos de dudas y mentiras el espacio en el que nos movemos, así vamos creando la fantasía de ser imprescindible, único, indispensable, casi rayando en la perfección.
En un principio sabíamos que enviábamos mensajes falsos a la comunidad y cuidábamos que éstos no se derrumbaran, meticulosamente preparamos el terreno para caer siempre en blandito, para evitar que narices ajenas husmearan en nuestros dominios, algo que debía permanecer oculto.
El problema comenzó cuando la perfección del plan comenzó a meterse en el propio cerebro. La mente comenzó a procesar el invento y la idea de ser exactamente como decíamos fue adquiriendo tintes de verdad.
Fue entonces cuando despegamos los pies del suelo, cuando el gas de la falsedad infló el ego hasta sentir que no cabíamos en el humilde espacio que ofrecían los demás, todo se convirtió en poca cosa, los defectos de los otros eran gigantescos, comparados con la perfección que ostentábamos, los halagos surtieron efecto, en un lugar donde el tuerto es rey nuestra personalidad enseñorea, lleno de nada dominamos a los que nada ofrecen e imponemos nuestra voluntad sólo por creer que es la única que tiene validez, de acuerdo a que los otros no tienen nada que ofrecer.
Bajarse de la nube donde la vanidad suele colocar a los de espíritu pobre, es un sacrificio de proporciones descomunales que no se comparan con los que se deben hacer para ganarse un lugar seguro entre la sociedad que nos arropa, resulta casi imposible aceptar que se está cometiendo un error cuando los resultados indican lo contrario, aunque éstos no tengan el tamaño de la soberbia con que fueron alcanzados.
Las voces de la experiencia no calan en el ánimo, la verdad conocida ya por otros que se han tenido que doblegar cuando la realidad los alcanza, no es motivo suficiente para detenerse y reflexionar sobre lo que se ha hecho, lo que se ha obtenido y la trascendencia de los logros, no. Parece más fácil aceptar la seguridad que el despotismo y la arrogancia dan pero sin aceptar lo efímero de estas argucias sociales.
Llegan mensajes de cómo la vida se cobra cada una de las ofensas que se le hacen, que no hay escapatoria, pero seguimos confiando en la buena suerte y en que la baja estima de los demás ahí seguirá, para continuar aprovechándonos de su ingenuidad, para que sigan creyendo que somos lo mejor que pudo pasarles en su vida, que somos su salvación y su seguridad para que encuentren el camino del bien.
Mientras, seguiremos cuidándonos que nuestras mentiras protectoras no se derrumben, debemos evitar quedar al descubierto y seguir pensando que no tenemos por qué dar explicaciones de nuestros actos a nadie, que ningún control nos somete y que tenemos una guerra ganada contra las figuras de autoridad.
Que valores como el respeto y la confianza son sólo aplicables a aquellos que creen en nosotros ciegamente y, que a solas nos reiremos de esa estupidez llamada lealtad.
Hoy nos queda muy claro que las mentiras lanzadas con un perfecto disfraz de verdad y cuidadosamente arropadas con un conjunto de certeras dudas, nos darán la garantía de continuar en este lugar privilegiado.

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martes, julio 31, 2007

Una visión de la vida


Hemos tenido la gran oportunidad de recorrer tierras distintas a las que normalmente habitamos, puede decirse que somos afortunados de poder conocer otras latitudes y sobre todo a otras personas, con formas diferentes de pensar, de vivir y de sentir la vida.

Pero también, en medio de esa oportunidad, debemos enfrentar situaciones inesperadas, como el hecho de ver a compatriotas con una visión del mundo que quizá nosotros suponíamos superada.

Es que ver una resignación a vivir en la pobreza, como una forma terminada de existencia, sin más posibilidades de avanzar en esta sociedad que se traga sin miramientos a quien se deje y permitir que los demás caminen hacia delante, avanzando, ganado terreno, comodidades, éxito, entendido este como la acumulación de bienes, que es la forma en que se nos ha permitido entenderlo.

El mexicano resignado existe en todos los rincones de la Patria, se queda mirando como el vecino aprovecha la oportunidad de hacerse rico para luego envidiar sus logros, para reclamar el no haberse quedado como todos sus congéneres y en el peor caso, por no quedarse con la pobreza familiar. Eso los hace más miserables. Pueden ver su riqueza alrededor y no aprovecharla, pueden jactarse de su pobreza, pueden vivir lamentándose eternamente por su mala suerte. Es su forma de vida. Y tienen todo el derecho a seguir así. Lo que no es permisible es el intento que realizan para que todos sean como ellos. Repetirán hasta la eternidad, si les es permitido, su esquema de vida, seguirán usando la misma vestimenta y otros, conociendo esa debilidad, les llevarán a vender sus arcaicos modelos para que los usen siempre.

El mundo no es un pedazo de terreno, no se circunscribe a una tradición que marcó el sometimiento de una raza.

En este tiempo, cuando el planeta parece que ha reducido su tamaño, todos tenemos la posibilidad de verlo más de cerca y de aprovechar todas las oportunidades que ofrece, con todos sus errores y sus sistemas políticos, para poder cambiar, mejorar y superar todos los atavismos que nos han dejado.

Ver el mundo de cerca es una oportunidad que agradecemos al tiempo que nos tocó vivir, saber que existen seres en otros sitios que luchan por permanecer y hacer valer su cultura, es maravilloso.

Pero también es maravilloso saber que esos seres creen que su cultura aportará algo importante al resto del mundo para mejorar, algo que servirá a todos para entender otra parte de la vida, que cincele su presencia en la Historia del planeta. Esa es la cultura.

Ver otros paisajes y llevarse el olor de otro tipo de vegetación, sentir el frío del aire y compararlo con la calidez del clima de donde vivimos, llevarse un recuerdito, algún objeto que por allá no se verá, sólo ahora que nosotros lo cargaremos para mostrarlo a nuestras amistades y presumir que también llevamos polvo de otras latitudes.

Tal vez, en esas andanzas, podamos dejar parte de nuestra forma de ser y de decir; también de nuestra forma de hacer y de pensar y que eso sirva de algo alos pobladores de los pueblos visitados, sin que esto sea presunción, sólo una forma de compartir la historia, para que ellos también sepan que, lejos de su lugar, habitan otros seres, con otro color de piel, con otro acento y otras costumbres que con gusto viajan para llevar su personalidad y entregar a la parte del mundo que se nos permite visitar, nuestra alegría por la vida que nos tocó vivir, con la esperanza de que a nadie moleste y de que a todos les sirva de algo nuestra experiencia. Nadie es mejor ni peor, simplemente somos diferentes, con distintas metas y aspiraciones.

El mundo es de quien quiera tomarlo.

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viernes, junio 29, 2007

Una ruta sin destino


Caminas hacia un horizonte incierto, por una ruta llena de oropel y brillos cegadores, ajena al suelo que pisas, al aire que respiras, a la verdad que te rodea.
Has construido un mundo aparte, lejos de la vida que comenzaste a vivir, lejos de las manos que alguna vez formaron parte de tu mismo cuerpo.
Esa lejanía por donde hoy transitas, va dejando desfiladeros detrás de ti, caminos tortuosos y lastimeros que impiden que los demás puedan seguirte.
Viajarás sin compañía perdiéndote en ese horizonte, esperando encontrar el punto de llegada, la parada final donde la paz y el reposo te consuelen, pero el final del camino no se vislumbra. Entonces te refugias en el mensaje rápido, el recado fugaz que pretende ser una conversación alegre. Entonces dejas escapar tu risa, tu llanto, según el contenido de la charla. Son los extremos que tocas, unes las orillas en el clímax del placer y te dejas llevar por esa intensa sensación de libertad que te negaste desde el principio.
Hoy los vientos te llevan como una hoja abandonada lejos del árbol que le dio cobijo y razón de ser. Los tumbos del aire te azotarán en piedras, lodos y polvos de otros lugares, mientras las raíces mirarán a lo lejos como los golpes que recibas te irán transformando en otra cosa, hasta dejar de ser aquella hoja.
Son diferentes puntos de vista los que observan la metamorfosis, criterios distintos, otros ojos para ver la vida, otros conceptos para entender el paso de los humanos por este mundo; ideas con límites lógicos, entendedoras de una libertad no absoluta, con respeto a las otras libertades para evitar encadenamientos absurdos y una dispersión total.
El libre albedrío es como un camino lleno de bifurcaciones, de rumbos que se ofrecen con una facilidad absoluta y rutas que requieren de una preparación especial. Cada cabeza tiene la libertad de elegir una de ellas y, en muchos de los casos permite un regreso al origen para corregir. Es una nueva oportunidad. Pero en otros, las oportunidades ya no llegan. Entonces las luces se apagan y llega la oscuridad del arrepentimiento tardío, el reconocimiento del error cometido.
Este camino que has elegido te lleva hacia una estrella refulgente, llena de calor que se le fue formando por esfuerzo propio, lo que ahí se cobije estará condenado a ser satélite eterno, un cuerpo frío que requiere de ese calor prestado para poder vivir.
Destino solitario, ermitaño egoísta, fuerza vana que mueve cadenas, que da vida, que abandona, que deja en el camino esculturas a medias, nada concluyente que refuerce su presencia, que haga crecer su imagen, que consolide su luz.
Las sonrisas que nacen una tras otras se van dispersando, quedándose en el camino por donde vas de prisa sin saber por qué. Ansias por terminar, por llegar pronto, por conocer lo que el destino depara, ganas inmensas de comerse la vida en un solo bocado, fastidio por no lograrlo, molestia por no aceptar los límites de la vida, hartazgo por el pequeño mundo que te rodea.
Sin aceptar un andar mesurado, ni reglas establecidas, prefieres lanzar al mundo la imagen de un ser lleno de cualidades que no se pueden demostrar cabalmente, un retrato de papel con un brillo imaginario, puesto en un mundo pequeño, donde todos los ciegos alaban al tuerto, donde los enanos no crecen y bailan festejando un ídolo con pies de barro.
En ese camino que has escogido, donde se generan obstáculos para quien te siga, una enorme cola de simpatizantes van tras de ti, tratando de llegar a tus talones, van respirando el polvo que levantas creyendo en tu verdad como la tabla salvadora. Para muchos de ellos eres el Mesías esperado. Tras de ti sólo ven como se mueven los tacones, mientras en tu rostro, una sonrisa de triunfo se dibuja, las leyes te protegen y te dan permiso de llevar al desfiladero a todos los que han creído en ti.

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jueves, mayo 31, 2007

De sueños y dueños


El miércoles 30 de mayo de 2007 queda impreso para siempre en la historia de Coatzacoalcos y la región como el inicio de la tercera alegoría al mar, evento en el que la gente llega para mostrarse al mundo.
Esta vez pareciera que las cosas toman otra forma, más definida, clara, llena de esperanzas para algunos grupos y para el destino de esta ciudad, así como para hacer reflexionar a todos respecto al nuestro futuro como especie, como parte del planeta Tierra.
Es una fiesta donde la palabra trae un significado especial, de rebeldía, de conocimiento, de divulgación, todo en un marco de belleza, sonidos, colores y movimientos, donde el cuerpo y la mente de los humanos llevan un mensaje a todos los que llegaron de tierras lejanas, para recibir el mensaje de advertencias de aquellos que ya vislumbraron el futuro desde la perspectiva de la investigación científica.
El mar, ese gigante azul que duerme frente a nosotros, que nos llama todos los días, que nos grita varias veces al año, es motivo de la minuciosa observación de los estudiosos. El líquido salado dice sus secretos y se manifiesta como un padre, un hermano por cuyas venas corre la misma sangre de todos los seres que habitamos el mundo entero.
Ahora sabemos que en las aguas del mar está la respuesta a muchas interrogantes sobre la salud, mejor dicho, la sanación de enfermedades que han llevado a la muerte a infinidad de congéneres, males con los que la ciencia ha tenido que luchar todos los días con resultados lentos, desesperantes.
El agua del mar ha estado desde el principio de los tiempo para la misma salvación.
¡Qué suenen las jaranas por eso! ¡Que dancen los jóvenes por la buena noticia!, que los versos broten de las plumas de los poetas.
Este encuentro con el mar nos trae junto con su brisa arte que nace en otros lugares, palabras dichas en otros sitios pero con significado universal; como las alegorías de Aute que cimbraron las paredes del Teatro de la Ciudad. Personaje que junta dos épocas diferentes para que la generación joven, sepa que hay una historia que avergüenza a la humanidad; esa parte oscura que muchos quisieran esconder por cuidar intereses malsanos, historia que otros tantos quisieran olvidar por su propio bien, que seguramente desean no volver a repetir.
Es como el eslabón entre dos generaciones, ente vivo que tiene la oportunidad de contarnos sus vivencias y sapiencias que la vida le ha dado, que habla del daño que causan la ideologías a la sociedad, pero que no esconde su propia ideología.
Pero nadie le niega el derecho que tiene a decir lo que trae y todos de acuerdo cuando asegura que aquellos que no tienen sueños, deben preparase para tener dueños toda su vida. Es un mensaje de libertad. De esa libertad que, como el mar, la tenemos frente a los ojos y nos grita, nos llama, nos dice donde está la salvación y la ignoramos. Un ser que se distingue por ser libre y canta su libertad y vive de eso.
Define al amor como los extremos por donde cada quien debe transitar en su momento, como lo peor y lo mejor que puede suceder a un hombre y a una mujer. “Amor, es lo único que no se puede sentir por un político”. Esta frase rebotó en los aplausos del público y los fotógrafos parecieron no escucharla, absortos en su trabajo.
Como dueños del mundo, los humanos transformamos, modificamos, removemos, contaminamos, derretimos, calentamos con ese espíritu creativo y destructivo con el que fuimos dotados, pero entre nosotros mismos hay una corriente que se opone a que sigamos deteriorando este planeta, que es la casa de la humanidad, corriente integrada por seres que se dedican a estudiar los fenómenos que vivimos y ponen la voz de alerta y nos hacen ver que el gigante azul, por la buenas, puede ser nuestro mejor aliado y por las otras, será el encargado de devastar el área destinada para que vivan los seres humanos y convivan con el resto de las especies a las que llamamos animales.

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viernes, mayo 25, 2007

La cultura del éxito

¿Alguna vez te ha pasado que recibes un sin fin de halagos por parte de personas que no conoces, por algo maravilloso que lograste? Y cuando llegas con tus seres más cercanos, nadie se enteró, ni le interesó lo que hacías para lograr ese algo?O tal vez hayas vivido una situación en la que llegas a tu círculo de familiares más íntimos, henchido de orgullo por el éxito obtenido en lo que haces, esperando recibir por lo menos un halago o una felicitación y lo único que recibes es una cara de tamaño monumental con un gesto agrio e indiferente.Sucede a menudo y todos hemos pasado por esa triste situación y, al decir que ocurre con frecuencia, podríamos estar aceptando que se trata de algo normal, común y que debemos padecerlo, tal vez como el dolor que causa la “muela del juicio” cuando comienza a salir.Pero no es normal que esto suceda, puede que sea común que en nuestra sociedad mexicana estemos acostumbrados el no recibir motivaciones precisamente de las personas más cercanas.En una empresa muy exitosa que tiene mucho contacto con el público y los empleados mantienen un contacto cercano con los consumidores del producto que ofertan, se da este caso desde la misma dirección. Es común escuchar al más alto funcionario de la empresa llamar la atención de sus empleados llamándolos “mediocres”, cuando son la empresa líder en el ramo y los resultados públicos de los trabajadores son reconocidos por otras instancias.En la mayoría de las familias mexicanas es muy dado a criticar al miembro que pretende dedicarse a una profesión que en toda la genealogía no se había contemplado y no por desconocerla, sino por que no se considera propia para la alcurnia de la familia. Los motes de “loco”, y “oveja negra” son los primeros que se endilgan al familiar que se atreve a romper con la tradición de ser y trabajar lo mismo que hizo el fundador de la dinastía.Pero, cuando aquel pariente comienza a obtener frutos gracias a su quehacer extraño, entonces se comienza a respetar aquella ‘descabellada’ decisión, aunque no se esté totalmente de acuerdo con ello.Hay personas que padecen con mucha frecuencia este tipo de desatenciones familiares o de jefes, mientras en el exterior, los logros personales del sujeto son catalogados como fuera de serie, alcanzando un nivel de respeto y admiración en el resto de la sociedad más allá de lo normal.Y es que el resto de la gente puede apreciar desde lejos el esfuerzo que se debe realizar para llegar a una determinada meta, tal vez se imaginan que el trabajo debe ser titánico para poder llegar al sitio que una persona alcanza.Pero al interior familiar o de la empresa donde éste está contratado, las cosas se ven de otra manera, es como si la familia o a la institución donde se trabaja fuera la dadora de los elementos que aquél necesitó para escalar los peldaños del éxito y se olvidan del talento del individuo, de sus capacidades personales que son, en primera y última instancia lo que le da el toque de grandeza a la labor que se realiza.Porque es fácil saber que muchos más se dedican a hacer lo mismo sin que se logre el mismo nivel de reconocimiento.En otras sociedades, las cosas funcionan de diferente manera. El individuo que destaca por sus habilidades personales, de inmediato es llamado para recibir estímulos, para ascender, para darle más responsabilidades y más salario.Entre nosotros, pocos son los que se atreven a reconocer el éxito de otro y el resto se dedicarán a tratar de minimizar al individuo exitoso y a su trabajo, a reconocer los errores que comete y comunicarlos, a destacar sus defectos de persona; en fin, a poner en primer plano los aspectos negativos de esa personalidad que también los tiene como todos los tenemos.Es la falta de la cultura del reconocimiento, del estímulo al esfuerzo, de intentar ignorar que en nuestro equipo hay seres que destacan por sí solos y que necesitan del reconocimiento para seguir siendo exitosos.

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jueves, mayo 10, 2007

Madres modernas

¿Qué celebrar?


Nunca le preguntaron que era lo que quería hacer con su vida, jamás su opinión tuvo peso suficiente para cambiar el rumbo de un proceso familiar. Estaba destinada a cumplir sólo una misión, la de parir. Eso era lo único importante, lo demás solamente fueron las consecuencias de traer hijos al mundo, cuidarlos, amamantarlos, vestirlos, asearlos; todo para otros, nada para sí.
Pero contenta por hacer lo que le tocó hacer en la vida, no rechazó la actividad de mamá, la más pesada de todas las profesiones, la más ingrata, porque ser solamente quien surta de hombres a la comunidad, finalmente no representa un logro personal, un triunfo, algo que marque un currículum importante que lleva a ganar premios y reconocimientos, a tener bonos de productividad ni nada de los reconocimientos que se dan por estar en el mundo de la producción.
Hoy, aquellos hijos paridos por aquella mujer que nunca le preguntaron cuáles eran sus sueños, sus aspiraciones como persona, luchan por sobrevivir en un mundo de competencias salvajes, pelean por tener un salario que les permita subsistir junto con los hijos que algún día repetirán la historia.
Pero las nuevas mamás ya no están dispuestas al sacrificio que las abuelas aceptaron. Ahora, las mujeres están insertas en el nuevo mundo, en la modernidad, en la competencia de todos contra todos, buscando el reconocimiento de los demás. En el espacio donde se mueven, las actividades propias de la maternidad estorban y se busca una solución para que la plenitud del éxito no se vea ensombrecida por pañales sucios, ni vómitos ni llantos infantiles.
Hoy la vida es otra, ya nos se trata solamente de echar hijos al mundo para perpetuar la especie, sino de ser igual que todos, con las mismas oportunidades, con todas las posibilidades de hacer realidad los sueños, de no cambiar las propias ilusiones por las de la pareja o las de los hijos, de no vivir la vida de otro, sino la propia.
Una gran dosis de egoísmo lleva esta actitud, pero también contiene el reclamo justo y gracias a estas nuevas mujeres, la sociedad tendrá que parir una nueva etapa en la historia de la humanidad.
Obliga todos a volver la vista al pasado, a revisar las causas por las que el hecho de ser madres relegó a la mitad de la riqueza humana nacional y mundial; obliga a reconocer el sacrificio real de las mamás de antaño, mujeres que envejecieron esperando algo que nunca llegó y que tal vez recibieron exactamente lo contrario a lo que debieron recibir.
Porque debe ser terrible sepultar esperanzas, olvidar sueños y aspiraciones para dedicarse a ver crecer a los hijos.
Pero finalmente, ser madres es parte de la actividad biológica exclusiva de las mujeres, nacieron con esa función que puede ser como respirar, dormir, como la función del corazón vivo, del hígado, una actividad natural diferente a la de los hombres e imposible de negar desde el punto de vista natural, aunque socialmente se pueda esconder, evitar y que provoque actitudes aberrantes como la de horrorizarse ante la posibilidad de tener hijos.
La sociedad en la que nos ha tocado vivir, se encuentra hoy ante la disyuntiva de vivir con modelos obsoletos, mientras las mujeres avanzan o revisar lo que tenemos, si nos sirve o no, si vale la pena el festejo dedicado a ellas únicamente por ser madres o esto debe ser erradicado o modificado.
Qué pensarán las maestras jóvenes que se esmeran por organizar el festival de mayo para unas mamás que no pueden asistir porque deben trabajar, cuál es su propuesta, cómo se resolverá este conflicto moderno…
Aquellas mamás, hoy abuelas, bisabuelas que pierden sus miradas en un horizonte que jamás alcanzarán, aquellas a quienes no les preguntamos si querían que fuéramos sus hijos y que nos recibieron con todo el amor que fueron capaces de sentir y que dieron su vida social a cambio de vernos felices, que soportaron berrinches, orines y todas las etapas del crecimiento humano, de niños y niñas que luego fueron adolescentes, jóvenes y después adultos.
Hoy mi madre sufre los achaques de la edad y yo, desde la comodidad de mi oficina, no me he tomado el tiempo de preguntarle si está satisfecha, si hoy en su plenitud, es la mujer que siempre quiso ser.

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miércoles, abril 25, 2007

Ya nada es igual







Liberación absoluta
es meta de la mujer
pero aquello de que hablamos
que no lo dejen de hacer
aunque sea sin amor.
Oscar Chávez

Ellas pedían no ser relegadas, no estar al margen, se cansaron de ser las grandes señoras atrás de un gran hombre, se fastidiaron de ser oficialmente la ‘segundo de a bordo’.
Saltaron, gritaron, pidieron igualdad de condiciones, se rebelaron y comenzaron a invadir las calles, las oficinas, los gimnasios, las canchas deportivas, las redacciones, aulas, fábricas, plazas, mercados, todo, todo lo llenaron con sus curvas y sus perfumes.
Y la sociedad vio que eran justos sus reclamos abriéndose a ellas.
Luego dijeron que todo era entre dos, se cambiaron términos, decisiones entre dos, ambos embarazados, ambos cómplices, ambos amigos; en fin, todo juntos… Llegaron a compartir gastos, sueldos y labores del hogar que "antes" estaban totalmente destinadas a ellas.
Pidieron compañeros, amantes, amigos, no dueños.
Las cosas cambiaron a partir de sus reclamos, ya no querían ser tratadas como muñequitas de adorno, sino como iguales. Pretendieron colocarse en el mismo nivel que ellos en todos los aspectos sociales. El mundo capitalista reclamaba a todos los seres disponibles para producir, para no dejar caer el modo de producción, para no perder dinero.
Arriesgaron a la familia, dejaron solos a los hijos, todo con tal de ganar y estar a la par, porque el que paga manda.
Y en esa invasión del mundo masculino, también quisieron emularlo, tal como lo percibían. Así se reprodujo otra vez las cosas que ellas reclamaban a ellos, los defectos y los vicios fueron por partida doble, iguales, no contrarios, no complementos, no uno para el otro, iguales, con la misma fuerza, derechos, obligaciones, salarios…
Dos fuerzas que naturalmente van en sentido contrario, socialmente son iguales ahora y, aunque aún falta un largo trecho para conquistar, continúan retando al mundo, embarcándose en las aventuras más difíciles, a partir del mundo ya conquistado por los varones.
Pero son diferentes, su propia condición natural las hace diferentes, los instintos no cambiaron, no han cambiado y no les conviene cambiarlos. Siguen siendo vulnerables en ciertos períodos de su vida, lloran por cualquier cosa, gritan y patalean por minucias, se embarazan y deben alejarse del mundo conquistado mientras aman, admiran y amamantan al bebé.
Hoy, muchas mujeres han conquistado el mundo que ‘antes’ era exclusivo de ellos, pero estorba la maternidad, el matrimonio, los hijos, la familia, ellas están exponiendo sus necesidades, muchas quieren ser madres solas, para eso han trabajado, ellas quieren negarle ilusión a esa contraparte que ahora resultan los culpables de tanto tiempo de sometimiento, como si ellos no fueran también las víctimas de un mundo desigual.
Ellas quieren decidir cuando ser madres, pero separan el acto que las lleva a concebir, socialmente pueden lograrlo a través de decretos que emitan los hombres del poder.
Mientras, por un lado reclaman igualdad de derechos y obligaciones, imponiendo su visión se han cambiado leyes y reglamentaciones, ellos han cedido terreno, por otro, separan brutalmente al varón y reclaman su derecho a decidir solas, como si solas estuvieran en este mundo, primero exigieron ser tomadas en cuenta y ahora no toman en cuenta, primero pidieron perdón, ahora, no quieren perdonar.
Es como una guerra implacable contra un enemigo que cedió sus espacios para alcanzar armonía y, en esa muestra de debilidad, no habrá clemencia, no quedará piedra sobre piedra, no habrá vestigios. Todo será un recuerdo

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miércoles, abril 18, 2007

Una canción al puerto


Con todo su amor a la patria chica, sale con su guitarra a recorrer las calles y los restaurantes de la ciudad; lleva con él las ganas de alegrar el día a los transeúntes y comensales.
Está seguro que su voz y las melodías que interpreta, lleven el mensaje de sosiego que todos necesitan en un mundo ajetreado y lleno de problemas.
Se siente artista. Y sólo por eso se sabe diferente, como si estuviera marcado con un símbolo especial, no se considera un peatón más, es alguien que ejerce una de las profesiones más puras del mundo: ser artista.
Lleva el solaz, el alimento para el espíritu en las venas y salen cada vez que canta y que su guitarra vibra gracias a su manos mágicas.
Le canta a todo lo que ve, al día soleado o nublado, a los árboles, a las estrellas, a las mujeres hermosas, a los galanes heridos, a los males de amor, a los besos furtivos, a los amantes apasionados.
Todo es motivo de versos y notas musicales. Es un trovador e irrumpe en lugares donde la gente se reúne y canta y pasa por cada lugar a pedir una gratificación por ese momento de alegría que acaba de regalar.
Es emprendedor, invierte su talento y pretende vivir bien con lo que sabe hacer; es algo que ya lo trae, desde su nacimiento trajo la marca de ser alguien especial.
Ya se ha hecho común verlo deambular por la calles de la ciudad con su instrumento musical, yendo de un lugar a otro, cantando y tocando su guitarra.
Pero también el hambre le aprieta. De pronto recuerda que debe comer, que debe llevar alimento para la familia, pero no es un trabajador común y corriente, su esfuerzo siempre le ha rendido el fruto que necesita, el lleva alimento para el espíritu a cambio de comida para el cuerpo.
Como en toda labor, hay días buenos y malos, hay gente generosa y otra no tanto y lugares con suerte.
Por eso todos los días se encomienda a Dios y siente que es correspondido, siente que le debe mucho a esta ciudad que le presta las calles y todos sus lugares para dar lo que sabe y vivir de eso. Cada paso que da es como seguir el rumbo hacia el estrellato,
El esfuerzo que ahora realiza es parte del camino que debe recorrer para alcanzar su más grande sueño, cantar ante públicos más exigentes y numerosos, concentrados en un lugar especialmente para escucharlo; pero llegar hasta ahí requiere todavía de más tiempo, de más preparación y esfuerzo.
Sabe que está haciendo lo correcto, en el camino adecuado, con las ganas y la determinación puestas para el triunfo sin cortapisas, mientras se entrega, se foguea, se acostumbra al aplauso y a la admiración del público.
Sabe que en algún momento todo el dinero que hoy no recibe, llegará todo junto, como un tesoro guardado y acumulado a través de tantos días de camino andado, está seguro de ello, por eso admira al puerto y le canta y busca en los rincones de la ciudad la inspiración que le permita hacer una canción al puerto, pero el cansancio lo mata, son kilómetros de andar a diario, sudando, con los pies cansados y mal alimentado, con el llanto de los hijos taladrando la conciencia, con las deudas y los sueños conviviendo juntos, como un binomio que no tiene solución, con las sensación de haber escogido la senda más larga para llegar al éxito, pero la historia de todos los que son como él es la misma, contada de diferentes maneras, pero al final es el esperado, el triunfo y todo lo que trae consigo.
Una canción al puerto que le da la esperanza, busca una razón para decir un verso de agradecimiento mientras hurga en su bolsillo alguna moneda para pagar el pasaje.
Una melodía al terruño donde queden plasmadas para posteridad las lágrimas de alegría que da el haber nacido en estas tierras que algún día se enorgullecerá de tenerlo como uno de sus hijos. Falta la leche para el niño. Está a veinte cuadras de su casa y nada de monedas.
Así es el camino al éxito, qué mas da. Hay que seguir bregando.

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viernes, abril 13, 2007

Luz de la vida


Es esa luz que me guía, me lleva por este camino como faro puesto por alguien para que mis pasos no tropiecen y mi ruta no se pierda. Sin ver la vereda sólo sigo esa luminosidad que avanza delante de mi y pareciera que evita deslumbrarme, la persigo como si fuera la última oportunidad de mi vida, como el trofeo por haber cumplido todas las reglas. No sé exactamente qué es, qué la produce, dónde se genera y por qué a mí, pero la sigo sin pensar en un posible tropiezo, sin imaginarme que pudiera ser un espejismo. Es la luz de mi vida. Apareció de pronto, sin aviso alguno, simplemente la vi delante de mí y comprendí que mi deber era seguirla, donde quiera que fuera, como quiera que fuera, a ciegas, sin analizar su contenido. Es como una orden divina que se acata sin saber por qué. A pesar de que la razón avisa siempre, pone las señales de alerta, seguiré el resplandor que me ha encaminado exactamente hasta el sitio donde hoy me encuentro, con todo lo logrado y lo perdido, con la experiencia de haber vivido hasta este momento feliz por haber seguido un camino que no estaba contemplado, mejor dicho, que alguien escogió para mí con la certeza de que se trataba de lo mejor, con esa seguridad de ser el elegido. Veo la luz y le encuentro diferentes formas, distintos tamaños que me motivan a seguir adelante, a continuar por esa ruta trazada especialmente para mí. Tiene forma de mujer, de pasión desenfrenada, de bella sonrisa y penetrante mirada. Tiene la forma alabastrina que también pudo ver Agustín Lara, tiene el andar de aquel que huye para ser alcanzado, tiene forma de esperanza, de ilusión, de placer. Pero también toma formas de angustia, de dolor en el alma, sobre todo cuando siento que las fuerzas se me acaban, cuando veo el camino solitario, cuando parte de mi necesita de alguien más para sentir la realidad, para saber que no es un sueño o una pesadilla eso que estoy viviendo, entonces su resplandor disminuye, su intensidad baja; es cuando asaltan las dudas. Aún así, a pesar de que un viento de incertidumbre hace que esa flama se mueva con violencia para todos lados y amenace con apagarse, ahí está, sabiendo que detrás suyo, un corazón la sigue sin hacer preguntas. En algunas ocasiones ha tomado un fiero color amarillo mientras crece en intensidad, eso ha sucedido cuando el coraje hace presa de mi y la injusticia se hace presente. Pero todo ha pasado y vuelto a la normalidad. A veces toma forma de sexo y el color de la luz es rojo intenso, brillantemente rojo, que se filtra entre las gotas de sudor y saliva, rojo que aviva las pupilas, que hace que la ropa estorbe y los sentidos se exacerben. Por eso digo que esa luz es mi vida, en el futuro y en este presente que obliga a seguirla. Supongo que todos tenemos esa guía luminosa, supongo también que algunos no la ven, otros la ignoran, unos más se deslumbrarían y otros tal vez estén indecisos para seguirla, tal vez tengan un camino bifurcado y su vida se llene de complicaciones. Pero sin duda, todos tenemos algo que nos avisa sobre la ruta a seguir y es decisión de cada uno acatar el llamado. Dicen que la vida da muchas vueltas y que a cada quien lo acomoda en su lugar; es decir, si al final de cuentas la vida misma sabe cuál es el sitio de cada uno, más vale ir obedeciendo cada una de las indicaciones que va dando en cada momento del proceso hacia la muerte. Porque también dicen por ahí que, cuando el espíritu se desprende del cuerpo, debe seguir la luz, si no es así, el riesgo es penar y de penas está llena la vida.

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Una salida fácil


Hemos luchado por llegar al sitio donde actualmente nos encontramos, nos hemos esforzado a cambio de tener una satisfacción personal.Siempre resulta gratificante poder decir: “¡Lo logré!”. Y más gratificante es, si ese logro es producto de un esfuerzo limpio, propio, que las ayudas recibidas fueron otorgadas con la voluntad de quien las dio y no arrebatadas a la mala.Un logro alcanzado pasando por encima de otros no puede ser satisfactorio, aunque sea un sueño alcanzado, siempre habrá alguien que se quede con un mal sabor de boca, con una lastimadura, con la sensación de que se aprovecharon de su buena voluntad.Pero, además de sentir algunas satisfacciones con nuestro esfuerzo, siempre queda una sensación como que no acabamos de llegar a donde queremos, como que otros se adelantan por medios poco recomendables, como que a la a la mala es mejor y fácil.Es muy común escuchar comentarios sobre el triunfo de alguien, siempre se pone en duda la capacidad del triunfador para hacerlo limpiamente y se comienzan a urdir historias descabelladas en cuanto a lo que se tuvo que hacer para llegar al sitio logrado.Nadie queda libre de ese procedimiento. Dicen que es común en los mexicanos.También, nadie cree que alguien haya podido alcanzar sus metas limpiamente, siempre se pondrá en duda eso.Pero, sin lugar a dudas, las capacidades existen y se ven.No se pueden ocultar las habilidades de una persona que llega al éxito gracias a eso, que se enfoca y se prepara para lograr lo que quiere a través de su esfuerzo. Sin embargo, a pesar de ello, en este país se le satanizará.Ejemplos hay muchos, de mexicanos que de plano decidieron irse del país, porque la vida se les hizo imposible aquí.Pero hay muchos que reptan para alcanzar la cima. Que no les importa humillar o destruir a quien se atraviese en su camino, que no les importa de quien se trate.Y se pueden ver, exitosos, gozando de comodidades, disfrutando de los placeres de la vida fácil, pues encontraron la forma de colocarse sin esfuerzo, aprovechándose del trabajo de otros, del dinero de otros, de las habilidades de otros.A cambio, serán rastreros con aquellos de quienes dependa su bienestar, lo demás no importará. Se humillarán con el que paga y serán déspotas y crueles con quienes queden debajo de su posición.Así, logran un equilibrio que les permite seguir con su modus operandi.Es la lógica de los líderes sindicales que han operado por estos rumbos. Dicen defender los derechos de los trabajadores, pero los humillan al no recibirlos, los ningunean y los relegan, mientras que son dóciles y obedientes con el patrón a quien dicen enfrentarse por sus compañeros.La suerte es que no son infalibles ni eternos. Siempre habrá alguien que les ponga un alto, finalmente son cobardes.Hoy, que se pondera mucho el esfuerzo personal para poder salir de un atraso histórico de nuestro país, es importante que se vuelva al dar importancia a los valores éticos que se dejaron de lado en la enseñanza básica.De pronto como que se olvidaron de algunos detalles que, al cultivarse se daba un encanto especial a las personas, el respeto se ha relajado y es muy fácil traicionar sin que se tenga el menor remordimiento.Entre amigos y parejas, ese respeto se da y se quita como cualquier cosa, se cambia de bando sin miramiento alguno, sin importar todo lo que se hizo para que ese bando abandonado haya alcanzado un lugar especial, se deja de luchar por lo logrado y se abandona, ya no importa, ya no sirve, entonces se va a la basura; así no se consolida nada, no se echan raíces y se llevará una vida ‘light’, carente de fuerza, se pasará de proyecto en proyecto sin lograr nada firme, sin determinar exactamente qué es lo que se está buscando en la vida. Se involucrarán otros personajes, pero el criterio propio dependerá del que pague más y en cuanto deje de pagar, no habrá sustento y se buscará otro y otro y otro, sin lograr nada, aunque se esté lleno de riqueza.No se consolidarán lazos de afecto con la familia, los hijos verán a un padre vacío y serán como él, vacíos.La vida ‘light’ ha llegado para quedarse, sin tradiciones, sin arraigo, sin valores.Vivir por vivir, sólo porque se tiene vida, sin objetivos. Persiguiendo quimeras impuestas por una cultura dominante, alejada de nuestra realidad.Pero llega el momento en la vida de los humanos en que la soledad hace presencia, se siente ese vacio en el alma y se comienza a buscar un refugio. Una dieta para vivir más sano, una religión, algo que dé paz espiritual, cuando se tuvo la oportunidad de lograrlo paso a paso, a través de la vida misma, no se hizo; pero esa vida llena de altibajos, de felicidad y tristeza, de éxitos y fracasos, ese es el equilibrio.Porque vivir siempre en la cumbre, sin haber escalado, se corre el riego de caer sin saber a donde se llegará, el riesgo es perder todo lo que se consiguió, quedarse sin nada, sin nadie.Los pesares atacarán en medio de una soledad abrumadora, el peso de lo hecho será un martirio y como siempre, se buscará la salida fácil para dejar se sufrir.Piénsalo; sin trabajo no hay éxito. “Eso” que te llenó de orgullo porque te resolvió el inmediato problema, no es éxito, éste requiere de todo un historial, de un proceso lento y hasta desesperante, de valores, de ética y, al final es una sensación de paz, de haber cumplido.

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Hombre de bien


Cada mañana una nueva esperanza llega junto con el amanecer, los primeros rayos del sol traen consigo la ventaja de estar ante un día inédito, que se irá llenado con cada una de nuestras actividades y se debe tener cuidado de no llenarlo con rutinas aburridas.Por eso, a partir de hoy digo que soy el ser más importante del día, el que tiene muchas cosas por hacer, quien tiene para sí solo el amanecer y para ir inventando las cosas que llenarán la historia de este día, que en alguna ocasión contarán los nietos, como la hazaña del héroe aquel que fundó su familia.Hablar en primera persona será de ahora en adelante el pan diario, yo como centro del Universo, como único e irrepetible que se da a la tarea de construir la vida con todos los elementos que están ahí, para todos y que basta sólo con estirar la mano y tomarlos, porque así es la naturaleza, simple, pura y para todos.Son los humanos quienes han complicado la simpleza de vivir, llenando de rutinas y obligaciones cada hora, cada día y los meses y los años y hemos atiborrado de problemas la existencia, como si esa fuera la misión de los hombres, complicar todo para parecer inteligentes y audaces, para sentirnos como los amos de la Creación, para llenarnos de presunción, de vanidad y orgullo.Para presumir ante otros humanos los avances de la tecnología, esa con la que ahora me dirijo a todos, para revelar los secretos que la naturaleza nos ha dado, para utilizarlos en beneficio de la frivolidad y la banalidad. Así estamos viviendo, creyendo que se puede vivir en paz y que hay cosas que tienen más valor que el dinero, el poderoso caballero que compra conciencias, dignidades y orgullos, valores puestos al mejor postor.Por eso, soñador me dicen, iluso. Gente que no pasa más allá de sus ensoñaciones y que no produce más que problemas y deudas.Soñador me han llamado. Vivo sumergido en palabras, ideas y proyectos inconclusos, pero llenando cada día mi espacio con la seguridad de vivir con tranquilidad.Soy como la garza de Nervo que transita por el lodo sin manchar sus blancas plumas, como los versos tristes de Neruda ante la noche estrellada.Cada paso va lleno de trabajo, esfuerzo sacado del hálito divino dado desde primer instante de mi existencia.Mi rumbo es hacia la luz, que no se ve sino hasta el momento mismo de entregar cuentas finales, por eso procuro ir lo más ligero posible, sin lastres, sin cola exagerada, con mis logros bajo el brazo, con los daños causados a los demás, para que el gran Juez determine si he sido un hombre de bien.También cargo heridas y cicatrices, golpes bajos, traiciones, magulladuras que se van recogiendo en el tránsito vivencial que, a pesar de los esfuerzos por hacer las cosas “bien”, otras voluntades decidieron entorpecer, lastimar, ofender… pues no vamos solos en esta aventura de vivir y de morir. Nos rodean los demás y entre ellos van quienes serán compañeros, amigos, enemigos, familiares; entre ellos se encuentra con quien se junta la simiente para contribuir a conservar esta especie de seres humanos.Y muchos de esos seres señalan con índice de fuego, se erigen en jueces, en críticos implacables, en verdugos.Decidirán sin consentimiento, que hacer con tu vida o como sacarte del camino, o como cerrarte los ojos.También hay quien verá la forma de que se vaya bien, dan ayuda de todo tipo, ofrecen lo mejor de sí para que otro pueda vivir sin tanto sobresalto. Hay héroes y villanos, buenos y malos. Y aquellos que muestran el camino e indican la ruta que dará bienestar total, son los imprescindibles que Bertold Brecht menciona.Cada quien decide el rumbo que llevará durante el resto de su vida, todos queremos estar en el equipo de los triunfadores y pareciera que no hay espacio para todos. Cuando esa percepción cunde, es señal de peligro, pues quien así lo sienta comenzará a sembrar la semilla de la discordia, de la separación. Llamará a los valores negativos, esos que llenan de zozobra el alma y los hará sus aliados.Y todo forma parte de la vida y nunca se pueden atender todos los frentes, así de pronto, aparece ante los ojos el ser que subyuga y no se le ve el veneno que mata.Pero es la vida, vivirla es el gozo más grande que se haya dado a los hombres y mujeres.

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El tiempo acaba con todo


El tiempo se va comiendo todo, con calma, despacito, va dejando nada en los espacios donde pusimos la vida.Ese sarcástico fenómeno que no se ve, pero aniquila para dar paso a lo nuevo, nuevo que desde su primer momento comenzará a sufrir la tortura del tiempo, el viejo tiempo, el de siempre, el que no perdona, el que va más allá de la voluntad de Dios.Y es que cuando la vida comienza, se ve un inmenso camino recto que pareciera no tener fin; lo nuevo no siente su tránsito por el tiempo hasta notar que el ciclo termina y aquellos valores formados, construidos en el transcurso, deberán ser negociados en condiciones desventajosas.Como una ironía, el tiempo da vueltas y regresa al punto de partida; pero el sitio no está ahí o no es el mismo.De aquella necesidad de protección, de aquellos cuidados infantiles, dados con ternura e ilusiones, pasamos a ser independientes, a buscar un lugar en el mundo, a perseguir sueños, a sentirnos dueños del universo, a construir la vida propia, a justificar nuestra estancia en este lugar prestado.Vamos dejando historia en el camino, se alcanza cierto grado de importancia, se toman en cuenta las opiniones y hasta consejos se dan; es decir, uno es necesario.Hasta que las alas de los demás crecen, hasta que se sienten los dueños del universo, son independientes y salen solos a buscar su lugar en el mundo a construir su propia vida, a comerse el mundo de un solo bocado.Ese tiempo que en un momento se nos hizo poco, de pronto cada minuto es tan largo, que se siente como el aire se acaba antes que los sesenta segundos.En ese trance, muchos olvidamos prepararnos para dejar de ser eso y volver la vista a la calma.Sin embargo, llegado el momento, buscaremos otra vez el regazo que nos dio calor y protección en los primeros instantes, es como una necesidad de los humanos, protección y cuidados en los extremos de la vida.El tiempo nos envuelve poco a poco, cada día, como una gran serpiente va apretando sus anillos hasta hacer que la respiración se dificulte, que los pasos se hagan lentos, que la mirada sea débil...Y nadie alrededor nota lo que está pasando, no se escuchan los gritos; los demás se fastidian con las quejas y las lágrimas son un recurso que no ayuda mucho.Es el momento de estar solo y uno ha vivido sin saber, sin imaginar lo que puede ser la soledad, hasta que ella empieza a aparecer día a día ante nuestros ojos, en el rostro lleno de tiempo acumulado, esperando ver llegar a un hermano para recordar a mamá, pero jamás vendrá de visita.Como consuelo queda el recuerdo de las grandes hazañas, de los momentos intensos y felices que nos tocó vivir, los amigos, las amigas, las canciones que ahora son antiguas pero que suenan a la juventud perdida.El tiempo se va comiendo todo poco a poco, pero habemos muchos que tenemos la ilusión de que a nosotros jamás nos tocará, sentimos que la fuerza de nuestro cuerpo es eterna y la belleza física nos acompañará por siempre. Llegamos a creer que podemos comportarnos como niños o como adolescentes o como el mejor momentos de nuestra vida y nos olvidamos de rendir el tributo a la vida misma, de plantarnos con humildad y agradecer este maravilloso momento que nos prestaron para florecer, para ser útil, para ser protagonista.Muchos despilfarramos el tiempo y luego, demasiado tarde, queremos vivir en el tiempo de los demás, como parásitos desfasados.A pesar de que nos mandan dotados de todas las herramientas para comprender y disfrutar nuestro paso por este tiempo, nos empeñamos en creer que la vida de otros es la nuestra propia y así pasamos el tiempo hasta que llega el momento de rendirnos cuentas a nosotros mismos, de responder a nuestra propia conciencia y, entonces...

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Sueño que vuelo


Surco mis espacios con la velocidad que indican mis sentidos, a pesar de la importancia del ámbito donde sobrevivo, dejo de lado obligaciones y me lanzo a la aventura; esa que no pruebo desde hace décadas y que fue la fiel compañera, dadora de experiencias y emociones grandes, dejando huellas en el cuerpo, cicatrices que son la muestra real de haber vivido intensamente.Esta vida me ha tocado vivir, sin pedirla, sin buscarla, llena de sueños y esperanzas, de mentiras y verdades, de ilusiones y realidades duras y placenteras, paso a paso la he soportado y gozado.No he tolerado grilletes ni rejas. Las jaulas quedaron eliminadas de mi forma de vivir, por eso siento que los pájaros y las nubes son mis aliados incondicionales.El aire de las celdas es viciado, se enrarece con la rutina, se contamina y enmohece con las tradiciones, con las quejas y los dolores que genera el encierro; por eso salgo al viento y me monto en sus silbidos, que me lleve donde vaya, que me azote en las palmeras y me deje mojar en las olas del mar.Esa fuerza que generan los árboles y las selvas, los ríos y las montañas nunca es igual en otro instante, cambia, es otra cada vez que respiro.Vuelo. Mis alas están hechas de ganas, de voluntad férrea, se alimentan de sol y de estrellas, de rayos y tormentas y surcan velozmente todo lo que el universo cuenta, esa es la libertad, porque no se puede vivir esclavizado a otras voluntades, porque no se debe vivir la vida de otros, porque el mundo es mío, sólo tengo que estirar la mano y tomarlo y llevarlo donde mi corazón indique, esa es la libertad.Dejo que mi cuerpo se llene de mundo, que el aroma de la selva penetre hasta las entrañas y estremezca las tripas y libere los poros de eso que transpiran los seres negativos y se queda en la piel como contagio maligno.Dejo que alma se llene de cantos, de paisajes, de luces matutinas y vespertinas, que el sonido de los ríos me arrulle y el estruendo de las cascadas me despierte.Dejo que mi vida entera se desparrame por todo lo escarpado de las cordilleras y se meta en las profundidades del planeta, que la oscuridad de la noche me enseñe los misterios y la luz de las mañanas muestre el esplendor de este mundo que me tocó vivir.Sueño que vuelo. Aunque mi realidad indique que deba poner los pies en la tierra, y la sociedad me llene de responsabilidades, deberes y tareas diarias para ser “alguien” y tener “nombre” y “prestigio” y así poder ser “importante”, dándole valor a papeles, mientras las hojas del otoño se dejan llevar por la brisa para gozar de sus últimos momentos.Sueño que vuelo, vuelo, voy por el aire, ese elemento invisible pero real, como la verdad que nadie ve pero que existe y duele.Es mi escape.Me elevo por encima de todo y observo todo desde otra perspectiva, una certidumbre de estar más allá de todo otorga una sensación de alegría, de embriaguez que me aleja, me pierde, me lleva por caminos que ningún mortal podrá seguir si no pone imaginación en su alma, por eso me llena de orgullo saber que puedo volar, remontar el viento para ver oler, probar y sentir más allá de lo humano y lo social, para dejar de ser un número, un empleado, un obrero, un agachado, sometido, esclavizado; para ser libre.Vuelo y las miradas ancladas a la realidad me llaman loco, irresponsable, desobligado; pero mi sangre corre a la velocidad de mis instintos y a pesar de ser uno más en este lugar de estadísticas, soy único, irrepetible y... ¡libre!

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¡No tienes derecho!


Alguna vez pasaste por este camino que hoy notas intransitable, la maleza lo ha cubierto y las piedras que antes sorteaste hoy te parecen demasiado grandes y filosas, como un insalvable obstáculo, como un enorme reto que te niegas a aceptar.Hoy el destino te acomoda otra vez en la misma encrucijada donde comenzaste tu vida, hoy tienes la oportunidad de no cometer los errores que no viste la primera vez, un poco de reflexión basada en la experiencia adquirida podría indicarte los yerros que vienes cargando desde entonces y que siempre preguntas ¿por qué a ti?Pareciera que nunca caminas hacia atrás y que cada día el horizonte es diferente, con nuevas aventuras, y paisajes distintos cada vez. Pero no puedes descubrir por qué hoy, precisamente hoy estás como al principio; viendo la misma vereda pero envejecida y descuidada.Esa es tu vida. Cada piedra que al principio salvaste, nuevamente se acomoda frente a ti y la ves imposible; ahora te complicas, cuando afirmas que la seguridad es tu aliada y la suerte te acompaña desde siempre. Sin embargo, una duda taladra tu mente y te niegas a seguir. Sientes en tu espalda correr un hormigueo caliente, pareciera que tus oídos estallarán y la garganta arde; síntomas de la indecisión. Te arrepientes del pasado. Tu historia comenzó como una aventura sin límites, sin autoridad ni freno. Solo con tu voluntad para hacer a tus anchas lo que quisieras, pero hoy las cosas son diferentes, por que a pesar de tu visión absoluta, como si el destino del resto de la humanidad fuera de tu propiedad.¡Cuidado!, es posible que con esa visión estés dejando pasar de largo el verdadero motivo de la historia, la verdadera causa de la Humanidad.No tienes derecho a poner en riesgo la seguridad de otros sólo porque sientes el llamado de la eternidad y que supongas que algún día la sociedad te lo agradecerá.Hoy has puesto en peligro la integridad de un grupo que creyó a pie juntillas en ti, que puso confianza y corazón en el proyecto que presentaste, donde involucrabas a todos en búsqueda de un bienestar que se había negado y que con tus palabras convenciste de la posibilidad de lograrlo si todos se mantenían unidos.Pero algo falló, algo que tú sabes qué es y te niegas a declararlo.Y ahora que estás en la trampa, te revuelcas como animal herido y todavía pretendes hacer creer que eres el ser que Dios envió a salvar a todos tus seguidores.No hay mañana. Lo sabes. Y estás jugando el todo por el todo, donde las posibilidades de ver luz en esta batalla desigual, son cada vez menos y, sabes también que desde tu posición, esa de víctima ganadora, puedes lograr que se condonen algunas deudas, que se perdonen algunos errores, a cambio de apaciguar a quienes, creyendo que con su sangre salvarán la causa y dispuestos a inmolarse, puedan llevar TU causa por senderos que no habías previsto y mucho menos autorizado.Muchos han perdido la confianza ciega que en ti tenían, muchos están desilusionados y otros más ya sienten el cansancio y el desgaste de estar a la espera de que las cosas cambien para bien de ellos. Por eso te digo ¡Cuidado! Estás quedándote en soledad. Tu sonrisa ya no causa aquel efecto que subyugaba a todos los que tenían la suerte de estar a tu lado. El brillo de tu personalidad ya no deslumbra como antes. Algo pasó. De pronto, el peso de tu encanto se fue devaluando hasta que solamente los ciegos y los necios te seguirán en una causa perdida, una causa manoseada por personajes ajenos, enemigos la mayoría y por aquellos que socavaron desde dentro de tu propio cuartel, el objetivo primordial de tu misión.Y es que cometiste el error de escuchar a los de afuera, dejaste que te llenaran la cabeza con ideas que nada tenían que ver con la promesas que hiciste a tus fieles seguidores, preferiste el halago vacío, las promesas vanas y la riqueza de otros para inflar la causa y te olvidaste que la esencia del movimiento que llevabas desde dentro de tu alma, era precisamente el alma de todos los que formaron tu equipo primario, los que dieron la base real a tu imagen engrandecida.¡Cuidado! El error es creer que puedes salvarte.No se trata de dar marcha atrás, se trata de no enlodar a quienes no tienen la culpa de tu soberbia e ingenuidad.Mañana, tal vez no seamos los mismos.

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¡Viva la vida!


Por fin pude salir de ese cajón apestoso, ahí fueron a dejarme mis amigos y parientes.Hace ya un año de ese suceso, hoy puedo pasearme por otros lugares.Aquí no hace frío como habían dicho, es un sitio muy democrático, llegan de todos colores y sabores, ricos y pobres, altos y chaparros, hombres y mujeres y todos.Sin ninguna diferencia pasan a esa especie de sala de espera, de uno a uno son sometidos a una rápida revisión para poder decidir a que lugar lo enviarán.No es el infierno ni el paraíso, es como un inter., como la sala de llegadas de una terminal de autobuses; aquí cada quien jala hacia el lugar que le corresponde.Me veo y me reviso y me doy cuenta que ya no tengo el corazón, ese que latía con fuerza cuando algo me emocionaba, pero recuerdo que se me despedazó luego de una decepción. Tampoco tengo el hígado, él se quedó verde luego de aquel coraje que me mandó al hospital.Pregunté por mis ojos, las dos piezas que me permitieron adorar los colores, la luz y el rostro hermoso de las mujeres; con ellos disfruté de los paisajes más bellos y lindos amaneceres.Mis mejillas ya no están en ese sitio especial, desde ahí le sonreía a lo bello de la vida, hasta ahora me doy cuenta de la importancia que tienen los cachetes, son los portadores de las sonrisas y de los gestos de tristeza, muestran al mundo el estado de ánimo de cada ser. Mis patas de gallo y las arrugas de mi frente, mi enorme nariz, mis labios, los párpados, las orejas, todo, todo se acabó.La piel morena que cubría mis tripas y mi esqueleto, se me ha roto en pedacitos, ya casi no queda nada, sólo grandes agujeros por donde salen gusanos.Soy el despojo de algo que alguna vez fue un humano.Miro mis manos huesudas o lo que de ellas queda y recuerdo las caricias que nacieron desde aquí para llevar a otros cuerpos, veo los puños que antaño golpeaban con furia a la injusticia, recuerdo los lápices con los que se escribieron mis cartas y mis poemas.Por fin mis pies dejaron de quejarse, ni callos ni juanetes, sólo el recuerdo de las andanzas nocturnas, de los caminos eternos, de las veredas románticas, de las marchas de protesta, de las carreras mañaneras y las huidas violentas; hoy ni las uñas quedan.Me quejaba de un dolor que atacaba mi cintura, pudiera decir que he sanado, que ya puedo andar erguido, sin esa imagen cansada que a mis cuates molestaba.Hoy no me duele nada de lo que queda del cuerpo, mis cabellos, mis lunares, las verrugas y los barros quedaron en el olvido. Esos defectos que atentan contra la vanidad, por fin desaparecieron.Pero también se marcharon los sueños, las ilusiones, los planes a futuro, la sonrisa de mis hijos, los besos de mi mujer.Ni trabajo ni dinero, aquí nada de eso vale, lo que soy es lo que tengo, lo que llevo cargando que no son más que pedazos de la humanidad con que el Creador me dotó y deambulo en este sitio que no es infierno ni cielo ni panteón para descansar; es un lugar de nostalgias, de recuerdos de vivo, de arrepentimientos, de lágrimas reprimidas y sonrisas misteriosas.Tampoco es el purgatorio el lugar donde me encuentro, solamente es el andén para aquellos que se niegan a seguir este camino, pues quisieran regresar a aquel lugar que dejaron con planes inconclusos.Soy lo que queda de un ser que murió en un mes de julio, resucitó al tercer día para volver a morir, porque ese es el destino de toda la humanidad.No importa ni la raza, ni riqueza ni poder. Aquí van llegando todos a pudrirse por igual.No es cielo ni es infierno, es el destino común Soy ahora un cadáver con muchas preguntas sin respuestas.Por ejemplo ¿Dónde quedó mi alma? Esa que me llenaba de ganas el corazón, lo que fui entre mi gente, mi espíritu ¿dónde está?¿Qué fue de lo que hice? ¿Qué beneficio dejé? ¿Vale la pena pudrirse en este sitio lejano? ¿Vale la pena quedarse tieso en un ataúd? ¿Vale ver como un cuerpo va quedándose sin nada?Cómo quisiera que ahora me brotaran muchas lágrimas y... ¿llorar? Ya para qué.

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